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lunes, 24 de febrero de 2020

Uno



No nos veo.
Estamos
negros y azules cuando cierro los ojos.
No nos veo, pero te imagino.
Los límites. 
No nos veo
es que nunca te vi.
Estamos; ¿me estás llamando?
A veces quiero decirte
Decirte. Verte.  
Los límites.
Estamos; ¿te estoy llamando?
Te veo en esta oscuridad
inmensa.
Nos quiero morder.
¿Estamos?
Sólo un dibujo en los pasillos
de la mente.


martes, 22 de octubre de 2019

Knock




La angustia
es 
un 
gusano.

En lo oscuro 
tal vez, quizás,
probablemente 
podrías escuchar
ese sonido. 

Como un tambor
completamente 
descoordinado. 

En lo más
negro de la tierra
tal vez, quizás,
posiblemente
podrías escuchar
el sonido
de tus raíces.
Pudriéndose. 


Pudriéndose.


La angustia
es [tu] gusano
y quizás, tal vez,
acaso podrías 
sonreir.

De ese estallido lleno
de silencios, que suena, 
como un tambor coordinado.
Quizá, tal vez,
podrías reír.


Reír.


De ese invisible sonido
en lo más negro; bum
bum, bum.
Knock, Knock.
Knock.
Tu gusano
comiéndote
de adentro
hacía afuera.


Bum, bum, bum.
Knock, knock.
Knock.


Junio


4 de Junio 2019 

Este peso
Carga y hunde.
Hunde y come.
Come y rompe.
Rompe y raya.
Raya y mancha




23 de Junio 2019 

Cuando tenes esa sensación fría.
Ya saben, un enorme hueco.
Como vidrio realmente
afilado
 Recorriéndote.


Estoy
haciendo
estos dibujitos
estúpidos.
En paint.


jueves, 23 de junio de 2016

Padre

Enero | Febrero | Marzo
Abril | Mayo | Junio 
Vos me enseñaste 
un miedo que yo 
no conocía.
Desarmado en colores
grises, lleno de ausencias
y pasillos que no terminan.
Ahora mi cara es gris
con una ausencia tan profunda
como los pasillos del hospital.
Vi el miedo que me enseñaste
creciendo con las hora y nos fue 
agarrando.
 Una por una.
 Uno por uno.
 Seis mujeres
con la cara gris.
Enmarcadas en grises
que me envolvieron los ojos.

 Vos me confirmaste que la
desesperación podía persistir
en cada segundo, en cada hora,
en cada día.
Tan débil
que nos forzaste a bajar la cabeza.
Cinco hombres que caminaron
con una tristeza, tan pesada, atada a sus zapatos.
Con la mirada baja esperando encontrar un brillo
para aferrarse a el. 
Tan fuerte; como nosotros nos aferramos a vos.
Me dejaste reír entre cuatro paredes de esos
hospitales, atestado de sombras.
Mientras leía tu cuaderno con sucesos de
esos días.
Me contaste con voz baja de tu debilidad.
En tus notas, tu corazón entre miedo y el frío
me mostraron tu bondad de ayudar a otros. 
Vos. 
Vos siempre te dibujaste con la figura y
la forma de un gigante invencible. 
Un gigante, que visto de cerca 
era pequeño y frágil.
Lloramos hasta el cansancio por tu debilidad.
Lloramos con las rodillas en el suelo y las manos
agarradas, cuando vos dormías entre cables. 
Lloramos en los pasillos, apretando los dientes,
frente a paredes blancas.
Lloramos solas mirándonos al espejo, en los baños.

 Lloraron en la oscuridad para demostrarte
que eran fuertes como siempre les enseñaste 
durante años. 
Lloraron en silencio antes de dormir.

Lloramos cuando no pudimos contar tu presencia
en la mesa. Cuando tu plato y tu lugar estuvieron vacíos.
Cuando tu presencia no podía delinearnos. Vacios.

Corrieron para tener un espacio entre las pequeñas
mesas de hospital. Al lado tuyo, siempre.

Te mostraste con la cara limpia y el cuerpo cansado
pero con una fuerza descomunal ante cien nubes
que querían llevarte allá. 

Y yo, te vi desde abajo.
Cuando tu sombra
de gigante me hizo pequeña.
Tan pequeña que me siento trizada.
Perseguida por las horas cargadas de angustia.
Perseguida por los sentimientos que se estrellan entre si.

Me tendiste tus manos.
Con las que te vi trabajar, construir, amar, enseñar.
Te sostuve con todo lo que no tenía y tuve para
que no te caigas del mundo. 

Tu lucha nos enmarcó a todos en un retrato gris
del cual no podemos salir. Estamos atrapados en 
éste circulo que nadie ve. Que nadie toca.
Estamos atascados en esas sombras.
Después de tantas semanas, tantos días aún veo tu cara cansada
y tus lágrimas marcando mi ropa, cuando me fui.
Aún nos veo: llorando tan fuerte que las paredes de casa parecían temblar.
El fuego que ardía adentro  por no poder ahorrarte el dolor,
el miedo, la enfermedad. Por no poder ocupar tu lugar
para que te sientas libre de todo sentimiento por un instante.

Después de tantas horas, todavía siento el escalofrío
de lo que significo para vos el haberme visto nacer. 
Tu historia, tu esfuerzo y tu fe.
Tuya, y solo tuya.  Me petrifico. 
Ahora sigo estando sucia de un gris que no se quita.
Que no se va, envuelta en todos esos recuerdos pesados.
Donde el mar nos agitó a cada uno de nosotros. 
Perdida en pasillos largos, en salas de espera. 
Ausente en duchas frías para sacarme de encima
algunos fantasmas. 
Ciega en todas las imágenes tuyas que vi, que me
van acompañar como un recuerdo
que pincha, y duele. 
 Metida en todas las imágenes de mi misma
devorándose a sí, en los rincones. 
En esta coreografía tan intima, tan dolida.
Mientras camino en los laberintos de mi mente,
en los pasillos con poca luz. 
Empiezo a ver una figura que conozco
más que bien. Una forma, de gigante que crece
a medida que yo camino.
La imagen entra por mis ojos, y se va grabando, 
añadiéndose a los recuerdos en los que a veces 
me quedo a vivir. 

Vos me estás enseñando una fuerza
que yo jamás aprendí, que no conocí.
Y la estoy viendo, ahora, hoy. Cuando 
tus ojos me dicen que una vez más
que estas luchando. Tan fuerte, que me asusta.
Te estás levantando con una forma
tan enorme, que yo me vuelvo a sentir pequeña.
Tu sombra cubre la mía y por primera vez
en toda mi existencia aprendí a llorar de felicidad.

Quisiera quedarme acá, en estas lineas que me
llevan y me traen. Me empujan con esos sentimientos
de cada cosa que viví en estos meses.
Acá donde quizás aprendo y veo cosas que no conozco.
Donde me estoy formando, forjando, para
volverme una sombra, que cae y se levanta
Mirando hacía adelante.
Como vos.

 

sábado, 9 de enero de 2016

Serenidad



 Fotografía: Nicolas Hernández.



Dejame acá.
Quiero seguir coleccionando botones.
Dejame acá, quiero seguir cociendo los bordes
de estas pequeñas cajas. Son mías.
No las toques.
Dejame acá.
Quiero seguir coleccionando cuadernos
con los colores que invento para cada estación.
Dejame acá, mordiendo el vacío con los dientes 
sintiéndolo bordear las pestañas. Tus pestañas.
Dejame acá, creyendo por un segundo que estoy libre
de todo y fuera.
Quiero seguir girando donde vos no podes entrar.
Dejame acá, pintando las sombras de los pájaros 
que están del otro lado de la ventana. Caminando. Moviéndose. Gritándose.
Acá, en este espacio que suena tan suave, deslizándose y rizándose,
con los recuerdos que yo nunca te mostre.
Acá con los círculos que se mueven al rededor mio. Acá, inmóvil. Sintiendo
cada parte de lo que ya no soy y quizás nunca fui.
Tan lejos de todas las imagenes que pensaste que viste o encontraste de mí.
Dejame acá, con mis cajas suturadas en los bordes. 
Ocultas en los cajones. En la acumulación de la memoria que me traiciona
En la acumulación de sentimientos que bailan en la oscuridad del brillo en la noche.
Esperando. 
En la costa, al borde. Acá en lo azul y negro de lo que me persigue.
Acá con la desesperación que parece un sueño adentro de otro sueño volcándose detrás de
otro.
En el circulo oscuro de los ojos, que lloran.
Perdón. 
Perdón; en los ojos que no quieren llorar. Acá tan adentro de mi voz:escondida.
En lo finito de mis manos, que tantas veces se agrietaron. Sosteniendo. Cambiando.
En este trance que no termina nunca porque no tiene principio.
Dejame acá, llevándote a lugares que no existen. 
Acá, tratando de que te los imagines dentro de mis vestidos.
Adentro de mis vestidos. Acá, abajo de mis vestidos.
Enseñándote a agarrarme más fuerte de la mano.
Soltándome. Soltándote. Soltando todo esto que no es nada y lo es todo a la vez.
Dejame acá, pinchando con agujas el tiempo que se arquea y me golpea en la cara. 
Tan cerca que me asusta y  mirame; enredándome en mi pelo que no quiero salir.
No quiero salir de todo estos munditos que tanto esfuerzo me llevó construir.
Dejame en los colores que yo estoy trazando con todo el cuerpo,
en los blancos de la risa y lo profundo de dolor. 
Dejame acá, escupiéndome.
 Quebrándome en las señas que sólo yo conozco: Las manos que tiemblan y 
el maldito árbol que crece repentinamente en los días
que yo no puedo hablar.
En el enojo de sentirme en ese lugar.
Ese lugar. Mi lugar.
En las siete casa vacías que invento en mis sueños.
En mis caminatas nocturnas por la casa, cuando vos podes dormir y 
y yo no. 
En ese miedo chiquito que siento bordeando mis dedos. 
Ahí, en el crecimiento de las formas que se iban trizando sobre este vidrio.
En ese espacio que tengo entre las costillas sintiendo que alguien (me) mira.
Dejame acá, hablando con todas las voces que tengo y que quiero pintártelas encima.
Bailando en las grietas de mi boca, de tu boca, de esa boca detrás de las horas.
Dejame acá coleccionando cuadrados de cartón cargados de momentos.
En el medio de este lío, con la imagen de mí misma trazando un cuerpo en el rectángulo de la ventana con el sol detrás.
Con los nueve soles ascendiendo al fuego más alto.
Dejame acá, yo, estoy aprendiendo serenidad y en los surcos de este camino 
sucede todo esto que estoy escribiendo con los ojos cerrados.
sucede todo esto que vos no podes ver, ni siquiera está ahí
Porque yo lo estoy ocultando
cociendo, a mi parte  más oscura
 con alguna luz a la distancia.

martes, 29 de septiembre de 2015

Toxicidad

[Ahora, la arena]
Hablemos de la rotación
de sentimientos que te envuelven.
De la cantidad de ruido que hay en tu fotografía.
todo lo que vos
no queres hablar. 
De lo oculto detrás.
De la cantidad de luces y sombras
que vienen en forma de círculos
cuadrados y hexágonos.
Pongamos en palabras lo que pareciera
ser que estás sintiendo. La arena
seca que se desliza con constancia
 de arriba, del costado, de abajo, de todos lados 
hacía el centro.
Juguemos a que te estás des-haciendo
por una hora, por cinco minutos, por siete días.
¿Por un ratito? 
¿Por un mes? 
Hablemos del último escalón de la escalera.


[Ahora, el fuego]      
Hablar con silencio.
Gritar con silencio.
Llorar con silencio.

[Ahora, el agua]
Átame.
Con las raíces, a la tierra.
Por favor
Las nubes quieren llevarme allá.
Cubrime
debajo de las hojas, que no me vean.
Atrápame, rápido.
me estoy yendo en partículas de aire.
Sin frenos
 me escapo dentro de la corriente. 

sábado, 4 de julio de 2015

XV



Yo soy 
el océano.

Y el pájaro.
Y la noche.
Y la tierra.
Y el hueso.
Y la jaula
Y las alas.
Y la noche.
Y el filo.
Y faro.
Y el miedo.
Y el amor.
Y el ancla.
Y lo dulce.
Y lo perverso.
Y lo simple.
Y lo dorado.
Y lo azulado.
Y lo negro.
Y los dientes.
Y el fuego.
Y el hielo.
Y el espacio.
Y el tiempo.
Y el misterio.
Y la lengua sin ayuda.
Y la sangre.
Y tu boca.
Y la mirada.
Y el chico.
Y lo estúpido.
Y el esfuerzo.
Y el sexo.
Y lo gastado.
Y lo precipitado.
Y la casa.
Y lo desaparecido.
Y el mar
agitándose
a dentro
tuyo.

jueves, 28 de mayo de 2015

Frío


I
Me la paso escribiendo
textos imaginarios
adentro de mi cabeza. 
Pienso, en cada punto
en cada coma, en cada palabra.
Todos los días uno distinto.
Los convierto en munditos 
con un color especifico para cada uno. 
Cientos de esferas  que
giran al rededor mío. 
Finalmente cuando me dispongo
a formarlos, frente a una hoja
de color blanco, se torna 
todo sin forma. 
Estoy llena de manchas de 
colores que yo invento.
Y no
 salen 
con el agua.


II

Me encantaría decirte todo
lo que quiero decirte. 
Pero no puedo. 
No puedo a vos, no puedo a ellos, 
no puedo a nadie. 
Me transformo en un secreto 
que no puedo contar. 
Ya ni sombras son las que me persiguen.
Me encantaría dejar de decirme
todo lo que quiero decirte. 
Tiemblo.
Ya ni siquiera reconozco esta tristeza.
Lloro. 
No existe el cable que llegue
a lo interno, no existe contacto
que electrifique a lo externo.

martes, 14 de abril de 2015

Cerillas



¿Por qué esto tiene
tanta fuerza?
Soy un espacio.
Con forma y peso.


Cuchillos. Tijeras. Y vidrios.
Yo; siempre estoy caminando encima.

jueves, 19 de marzo de 2015

XV


Querido lector: 
Acomodese en su asiento, abra el link, ponga "play"
a la canción, déjela correr, y  comience a leer .
Querido lector, cierre los ojos, y comience a leer lo más lento
que usted pueda, como si estuviese caminando
sobre vidrios rotos.
 http://grooveshark.com/#!/s/Primavera/2KfuE0?src=5 
 




Soñé con vos

Recuerdo todo
mis manos en los bordes
de tu cara.
Tus ojos brillantes
y tristes.
 Te recuerdo sonriendo.
Y el temblor
de tu piel cuando me
abrazabas por primera vez.
El miedo.
Recuerdo que quiero recordar
todo. 
Pero 
no
lo
hago.
Soñé con vos y vi como 
todo empezaba a girar.
Puedo mirar a través
de aquellas flores viejas
y no puedo recordar tu voz.
Te escapabas de mí y te seguía.
Recuerdo todo empezando a girar
como un circulo gigante, tu cara,
tu sonrisa, tus manos.
 Te escondías de mí, y te buscaba.
Puedo mirar las cortinas blancas
bailando con el viento; intento recordar.
Pero no 
lo hago.
 Perdí tu voz hace tanto tiempo.
 Te imagino detrás de la cortina, fugaz. 
Tus ojos brillan tanto que sé que no estás
en este vaivén. 
 Puedo verte frente a mi, imaginario.
No puedo correr hacía vos
y esconderme en tus brazos.
Te escondías de mí y te seguía el 
rastro, te encontraba.
Dormías en el sillón de esa casa.
Te veía por la ventana y subí 
las escaleras lo más rápido
que pude. 
Crucé del otro lado de la puerta
 y vos.
Vos de pie frente a mí, cientos
de mundos de aire entraban por mi nariz
con tanta urgencia que podría haber 
formado una galaxia.
Vos y yo, juntos.
Te vi y sonreíste
Te vi y sonreí pero vos
sabías que todo iba a empezar a girar.
Recuerdo tu cara en blanco, tu sonrisa en azul,
tus manos en agua.
 Comenzando a girar.
 Caí de rodillas sobre la madera fría, y mis
mundos de aire comenzaron a estallar sobre 
otros munditos.
Nos estábamos mirando fijo.
 Tus ojos brillaban más que nunca
Te vi saliendo de mi pecho 
con forma de color, en línea recta.
Vos sabías que todo iba
a empezar a girar.
Vos sabías y yo no.
Vos sabías y yo no.
Vos sabías y yo recuerdo
mis rodillas sobre la madera.
Me vaciabas del lugar
que alguna vez 
tuviste.
Te estabas yendo en agua azul y blanca.
Te estabas yendo 
y yo
no 
te salía 
a buscar.

martes, 17 de marzo de 2015

Fuego



[La tristeza, sin razón aparente, que la contemplación de un paisaje
bucólico despierta en el alma]
                                                                                           Haruki Murakami.





Como un círculo que se cierra 
para no volverse abrir. 
Deseo; tanto hundirme 
en la negrura de lo negro. 
De ese otro círculo que 
llevo dentro.
Dejame caer tan lento
que podrías tocarme,
besarme, morderme.
Traigo los hilos de aire
para llenar todo este
espacio vacío azul
gris rojo.
Estoy sola 
con los pies 
desnudos. 
Inamovible.
Inquebrantable.

martes, 10 de febrero de 2015

Hoy

No podés salir.
No podés salir.
No podés salir.
No podés salir.

Las grietas.
Tu forma.
Las formas
de sombras.
No podes salir.
No podes salir.

Seguís soñanado
con escaparte
de esas casas
hermosas, con
patios enormes.

No podés salir.
No podés salir.
No podés salir.

Seguís estando inmóvil
mirando para el frente
sin importa lo que este
ahí.

No podés salir
No podés salir.
No podés salir.

Seguís ahí
viendo como todos
los sistemas que
construis fallan.

No podés salir.
No podés salir.

Y ahora lloras de nuevo.
Ahora lloras de nuevo,
como antes.
Y ahora no sos feliz cuando
abrís los ojos.
Como lo fuiste en un largo
periodo del tiempo.

No podés salir.
No podés salir. 

Seguís ahí creyendo
que todo se puede
volar como ceniza y
vos misma vas a volver
a tu cuerpo.


No´podés salir.
No podés salir.
No podés salir.

Seguís ahí esperando
que te vuelva a mirar con
cariño. Con amor.

No vas a salir.
No vas a salir.
No podés salir.
No vas a salir.
No podés salir.
No vas a salir.
No podés salir
No vas a salir
no vas salir
no vas
no vas a salir
no no vas.
no vas  salir.
no vas
no
salir.

viernes, 30 de enero de 2015

Cables




 

A veces soy fea.
Cuando me miro al espejo: soy partes. 
Nunca me miro al espejo.
A veces cuando lloro soy linda.
Cuando estoy contenta soy alguien que no conozco.
A veces soy un montón de cables cayendo al agua.
Cuando cierro los ojos soy colores.
A veces  gris.
Cuando me pinto la boca de color soy: otras.
A veces no soy rojo.
Cuando estoy deshabitada soy una casa vacía.
A veces soy parte de un cuerpo que no es mío.
Cuando tengo el pelo larguísimo, soy aburrida. 
A veces soy tormenta.
Cuando estoy deshabitada soy un espacio para no
quedarse.

martes, 23 de diciembre de 2014

Alguien mató algo



Vos me decís 
que se me cae 
la cara de tristeza.
Y te miro,
pienso en árboles.
En miles y miles de pájaros adentro mio.
Subiendo desde
el fondo de un agujero,
hasta mis ojos.
Azules, grises y negros. 
 Pájaros fríos, que no pueden volar.
Trato de mirarte pero los pájaros.
Mis ojos vómitan pájaros.
Estoy tan fría que ya no podés tocar.
No tengo ni encuentro palabras.
Miro hacía el frente, y se me están escapando,
saliendo afuera. 
Grises, negros y azules.
Pienso. Pájaros.
Los pájaros se comieron mis vestidos.
Los pájaros se comieron mi boca.
Los pájaros; alguien, algo.
Los pájaros se comieron mi tolerancia. 
Los pájaros se comieron tus miedos.
Los pájaros se escaparon de la jaula.
Pienso. Negros, azules y grises.
Los pájaros se están comiendo
mi cara que yace sobre la mesa.


miércoles, 15 de octubre de 2014

Juguemos a jugar.

 Les recomiendo (no) leer esto.

Juguemos a jugar. 
(En mi cuerpo con tu cuerpo)


Tus territorios están dentro de mi alcance.
Estoy trazando un mapa de tu cuerpo
Eso significa que me aprendí de memoria
tu universo.
Las grietas de tu boca, son mi lugar favorito.
Ya no soy una línea; soy cientos de lineas
en un vaivén sin frenos.
Tus pies. Tu voz. Tus pestañas.
Tus ojos. Tus manos.
Tus manos, encima, adentro, a través de mi
cuerpo.
Dibujandome y se arquea mi espalda hasta los
limites que permiten los huesos.
Estallan vidrios en mis ojos.
La raíz pálida del amor llenandose de colores.
Me ondulo, tiemblo, me quiebro toda. Quiero.
Quiero que me atrapes en tus manos y me
agarres  Que me aprietes a más
no poder contra tu sexo. Ahí, quiero sentirte
hasta
Ahí, paseo con mi lengua. En busca de tu
sabor más puro. Tu piel sobre mi piel.
Más profundo, más adentro.
Quiero rozarte, olerte, besarte, todo.
Vos. Cogeme. Cogeme durísimo.
Fuerte y con las ganas que nunca tuviste en tu vida.
Hace presión hasta el fondo sin parar, que me encante 
y yo grite. Cada vez más alto.
Cogeme en la cama, en la silla, contra la mesa,
en cuatro, por atrás, por adelante. Entra.
Entra adentro mío contra la pared, de espalda,
de frente. Besame los hombros, el cuello,
dejame tu saliva en la boca que estoy: tan sucia.
Perseguime. Empujame.
Acorralame. Mordeme.
Pegate a mi como si fuéramos uno.
Quiero que te encuentres adentro de mis ojos.
Acaba. Acabame.
Todo. Toda.
En el piso, en la cama.
Suave, lento, violento.
Desarmame. Armate.
Como más te guste.
Como más lo desees. Pero no te olvides, por favor,
no te olvides de sostenerme para no caerme del mundo.

miércoles, 8 de octubre de 2014

19 días

19 horas.

[No me digas que te olvidaste de cómo cuidar(me)
Todo.
me indica que sí]

El aire equívoco en mi pecho.
El agua en mi cuello, en las rodillas,
en el piso, en la mesada, en mis manos.
Lágrimas ensuciando mi cara.
Y ahí está, me ahogo.
Me ahogo, hago ruidos extraños y
ya no veo lo que estás escribiendo.
Mi cuerpo se quiere caer, y yo no quiero.
No siento lo que estás diciendo.
Me muerdo, me hundo, me grito.
Me odio, me odio cuando no puedo volver.
Cuando no puedo conectarme a este espacio habitado por mi.
Horrible. Sucio. No hay cable.
corto circuito y apagón general.
Florecen todas mis heridas, y me contengo en cuatro paredes.
Todos mis nervios están encendidos, me desgarro en un rincón
con un vestido floreado.
Me contengo en cuatro paredes; rompiéndome.

sábado, 27 de septiembre de 2014

Restos






XXV
Estoy infectada
de todo esto que no
existe. 

XXVI
 El sol es un
espacio de fuego.


XXVII
Cuando no estás.
Estoy deshabitada.
Sos el hilo que me 
conecta a todos los 
espacios habitados.


XXVIII
Todo
es una pieza 
que yo necesito acomodar.
 Una abajo de la otra.
 Una encima de la otra.
Una atrás de la otra.
XXIX
 El otro día 
quise llorar. 
Tan fuerte, 
tan dolido. 
Qué me hubiese 
arrastrado por 
el piso.

XXX
 Si yo quiero
puedo hacer que todo
parezca terrible.
Irrevocable. 

Insostenible.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

III

(Como lo escribí)
Les recomiendo  leer esto con los ojos cerrados.


Hay tres agujeros negros
Suenan como las olas en el mar.
Adentro del mar.
Las manos en la cara.
Los pies están manchados.
Los pensamientos son campanas
de color celeste.

Yo te veo.
Reír, cantar, bailar.
Pero no te veo llorar
Las manos en la cara.


Yo te siento deambulando,
rozando, tocando, el pasillo
del cansancio.

Y siento, y siento, y siento
a los fantasmas ponerse de pie en
otra dimensión.
Me voy armando, picando, sacando.

Me paro en ese punto exacto entre
un mundo y el otro.

No me animo a decirte que con los
ojos entre abiertos veo la sombras
de estos fantasmas ¡y son flores!


Flores de primavera. Flores sucias.
Sucias. 
como mi boca.
No estoy pintando. Estoy mirando.
Mirando un electrocardiograma computarizado.
Mi corazón. Funciona, y el papel con forma
de línea ya no es erróneo.
No espero en salas oscuras pero quiero gritar
porque las flores. 

No me animo a decirte que
siento una desesperación que tiene tiempo.
Que esta cerca y me empuja y me golpea.
Estoy gestando paisajes perfectos.
Que viene en línea hacía acá.


Las flores están creciendo
y vienen por mí.

miércoles, 20 de agosto de 2014

27


Ustedes estaban todas en la mesa.
Era la hora de almorzar.
La casa, la habitación, el pasillo.

Corriendo, buscando a madre.

También estaban algunos de ellos.
El baño, el patio, la otra habitación

Corriendo, buscando a madre.

El agua en los ojos de ellas.
Lucían tristes, pero al mismo tiempo
alegres como sus vestidos.

Pronto el pasillo se había convertido
en un laberinto de viaje.
Comenzaba en la casa que vivimos algunos,
y terminaba en la casa que vivimos todos.

Yo, corriendo, sin parar.
Con el agua de mis ojos en el cuello.

De una casa a la otra buscando a madre.

¡Y al fin!
Abrí la puerta de color amarillo pastel.
Mi felicidad fue absoluta y tan grande: Madre.
Mis ojos lloraban felicidad y no desesperación.

Pero era la hora del almuerzo y nos trasladamos
a la casa donde vivimos algunos.
El silencio dibujaba los rostros de todos los
que estábamos al rededor de la mesa.
Yo sentía mi piel incómoda por las lágrimas que se habían secado.

Vos. Joven y blanca, me miraste con tus ojos oscuros.
Y vos, me dijiste, que era mejor que me fuera de nuestra casa.
Había sido tu idea, y al parecer todos estaban de acuerdo.


Mis lágrimas recorrían un camino que ya se había delineado.
Las paredes comenzaban agrietarse, mi corazón latía como una
bomba a punto de estallar.

Y yo, buscaba a madre.
Buscaba a padre.
Las paredes, la mesa, ustedes. Ellos.
Yo, disolviéndome.

Con un movimiento involuntario, desperté.


[Tuve un sueño errático.
Mi angustia dentro de una taza.
Negra y liquida como el café de esta mañana]

miércoles, 6 de agosto de 2014

Dos caras



Me volví
Exacta y sin 
dimensiones.
Lo elástico del esmalte
sobre una pintura.
Alguien está llorando 
mis lágrimas.
Profundo.
Mi piel 
me pertenece
Ya no tiemblo. 
Ascendí como un sol, 
bañandome en fuego.
En sueños retorno teatralmente
a mis templos de dolor.
Habitación por habitación
corriendo. Con la
cadena en mis zapatos.
Mirando a los ojos
a todas mis versiones.
Alguien se está doliendo
en mi cuerpo.
Oscuro.
No siento el tirón
de las sombras.
Estoy danzando, sola.
Limpia.
Me volví,
un caleidoscopio 
que tiene color.