viernes, 8 de mayo de 2009
Mi corazón vomita su verdad: La locura es dolor.
Un inmenso dolor vacío que en ella habita. Una locura dulcemente inexplicable.
Cansada de verse caer. Cansada, de esperar… por que tiempo no curo ninguna de sus heridas. Sólo silencio lo que la mataba por dentro.
Había algo dentro suyo. Un pequeño mounstro que ya no soportaba más, que se le habían agotado todas las fuerzas para seguir. Que estaba viviendo sin vivir.
Algo que a menudo la hacia sentir rota, algo que perduro en el tiempo: sus propias sombras se habían despertado desatando una batalla en su interior.
La angustia, el miedo, la soledad, la culpa, intentaban salir de su cuerpo.
Su corazón ansiaba vomitar su verdad, liberar todos los secretos de colores que allí descansaban.
Todos los silencios adormecidos, volvieron a gritar. Gritaron con la fuerza suficiente para corromper su cuerpo con dolor y sufrimiento.
El miedo entro su vida y no la deja ver.
El miedo entro en su cuerpo y no la deja mover
El miedo sacudió su vida y no la deja escuchar.
¿Quién era ahora? ¿Dónde estaba? ¿Dónde habían quedado todos los sueños que alguna vez soñó? ¿Dónde se fue la persona que era?
Le brotaban miles de preguntas, sin respuestas.
Las mentiras solo la habían llevado a estrellarse contra su verdad: estaba asustada.
Esa era su realidad. En la que siempre había estado, pero siempre prefirió ignorarla.
Hasta que la golpeo con tanta fuerza, que la hizo caer, que le rompió el alma, que le quito todas las fuerzas. Dejándola en el suelo temblando, por que su huracán de emociones ya no quería seguir estando en silencio.
Ahora solo le queda enfrentarse consigo misma, luchar con las sombras que se había despertado. Ya no podía huir y debía seguir cayendo, hasta tocar suelo.
Caer lo más bajo posible e imposible también.
Tocar suelo para volver a ponerse de pie con una nueva energía, tocar suelo para poder "borrar" todas las huellas que el dolor había dejado en su camino.
Hacerlo limpio, libre de todo sentimiento.
Un suelo firme donde aprender a caminar, un suelo firme para volver a comenzar, por que al final toda su locura solo era dolor.
¡ feliz cumpleaños Javiera.u. te amo con el alma amiga!♥
martes, 28 de abril de 2009
sábado, 11 de abril de 2009
Locura desmedida -
Toda la tristeza de un cuerpo se encuentra en la mirada.
Ahí estaba ella: María, con un par de filosos ojos vacíos. De un marrón oscuro que ocultaban muy bien la pálida tristeza que llevaban. Sin embargo, eran como un par de estrellas: Brillantes y profundamente perdidos.
Maria ha caminado por el infierno en la tierra: El abismo, aquel que está lleno de (sus) sombras.
Esconde ahí su peor faceta: su demonio.
Enfrentarse con su demonio no era nada fácil, mirarse a si misma y aceptar que a diario se sentía rota por dentro.
Aceptar que llevaba una mochila llena de recuerdos, imposibles de olvidar. Como si llevará una tormenta dentro suyo que jamás se sesaría.
No podía, ni quería aceptarlo.
El olvido era un suicidio para María. Por que llevaba los recuerdos escritos en su piel, esos escritos que habían intentado matar lo que llevaba adentro. Pero ahí estaban: Dibujados. Entrelazados. Imborrables.
Maria es un pequeño mundo desastroso, Su frágil cuerpo ésta tan gastado y lleno de lágrimas. Su alma se encontraba saturada de una tristeza inexplicable, y a veces sin razón. Su mente era recorrida por miles de pensamientos imparables, y entonces solo sentía ganas de huir. De correr tanto como a sus pies les fuera posible. De huir, sin dirección, sin un rumbo fijo. Correr hacia su libertad, Correr hasta convertirse en aire. Solo escaparle al miedo que había paralizado su vida y había logrado que la muerte le resultara romántica.
Por que con el correr de los días María olvido de que color era su risa, y se convirtió en una mujer oscuramente bella. Que ya no sonreía, y que en su pecho se desbordaba un enorme vacío. Era algo allí que ardía tanto hasta quemarle el pecho.
Un diluvio de emociones. Eso es maría. Un goteo de sentimientos constantes que le sacuden el alma, hasta parecen quebrarla.
María es una delirante que se encontraba entre la realidad y la fantasía, que se había perdido demasiado profundo, para volver.
Una soñadora, que ansiaba desesperadamente encontrar su libertad.
María, no está muerta. Sólo está viviendo en su cabeza.
