Me acuesto y mis pies me cuentan una historia sin color,se mezclan con la frazada de color.
Soledad explota como un volcán sobre el techo, la lava se derrite, y cae sobre mí.
Luces amarillas, anaranjadas, y rojas , son tan intensas que me ciegan, y así la soledad se expande en mí interior,al unisono con mi ser,bailan por toda la habitación.
Palabras chocan contra el silencio y un eco se repite en mi cabeza:"Esto no es un juego de luces"
(Era el dolor que paralizaba todos mis sentidos a tal punto que las realidades dejaban de existir)
En mi estomago se gestan estrellas fugaces que me producen nauseas, y no sé cuantas veces me retorcí en ésta cama.
Abrazo fuerte mis rodillas, entonces a no hay sentimientos. No hay fuerza, no hay cuerpo, no hay vida.
Sólo me encontré en el medio de la noche, atrapada en cuatro paredes, en un caja de cemento.
Ya no puedo seguir cargando con todas éstas lágrimas, que me siguen, necesito ponerlas en un frasco, y regalárselas a quién le haga falta.
Cientos de veces, me vuelvo a desmoronar, ante un simple y lejano recuerdo.
Hoy tal vez solo necesite desarmarme en lágrimas y un abrazo, verdadero.
Un verdadero abrazo.
No puedo por qué me duele el corazón.



