viernes, 19 de abril de 2013

domingo, 14 de abril de 2013

El vientre del mar


[Se esconde 
en mi vientre.
Lo llevo 
a todos lados
conmigo,
te lo quiero
enseñar.
De a poco.
Por partes.
Llevo el 
mar adentro 
mío
Y tiene un color,
y un sonido; precioso.
Quiero enseñártelo]


Quiero que me pintes la boca, de un color.
Podes elegir el que más te guste. 
Pintame, lento. Suave. 
Podes elegir dos o tres colores, porque quiero que me corras la pintura con tu boca.
Quiero retratar la forma de tus labios, con mi lengua.
Podes morderme acá, despacito. La parte interna de mis labios. 
Quiero que me muerdas fuerte; tan fuerte, que me vea obligada a gemir, a pegarme a tu cuerpo.
Podes escupirme porque deseo tu saliva. 
Quiero que atrapes mi cuerpo en tus manos.
Podes poner tus manos en mi cuello, agarrar mis tetas, apretarme el culo. 
Quiero que me aprietes a más no poder, contra tu sexo. Sentirte hasta las heces.
Podes bajar las escaleras que se esconden en mis costillas, y recorrer mi vértigo hasta encontrarte con la humedad entre mis piernas.
Quiero tenerte adentro mío. Tu piel, sobre mi piel. Más profundo, más adentro. 
Podes desearme con violencia, y tratarme de ese modo, porque así me gusta.
Quiero rozarte, olerte, tenerte, todo. Delicadamente.
Podes gastarme la piel; la sangre. 
Quiero tu fuerza, tu dolor, tu goce. 
Te quiero a vos, con todas tus luces y sombras.
Quiero que me arranques la piel; heme aquí: en el reino de las ansias.


lunes, 1 de abril de 2013

Abril


Sea el pájaro 
y no la jaula.

Tengo todos
los sentidos 
adormecidos
por el amor.

domingo, 24 de marzo de 2013

Domingo



El vértigo recorre mi cuerpo cuando 
se derrumban los párpados. 
Pierdo, en el mareo del mar negro.
Se me escapa un silencio.
Pienso, en la canción que los árboles me tocan.
Nauseabundas son las preocupaciones que 
caminan en el trazo de los pasillos, 
en la línea de las manos.
Tengo la boca sucia, por las palabras 
que no logro decir. 
Tengo flores en las
 emociones de la piel.
Ausencia, de tu cuerpo 
está noche de otoño.
El aire amarillo, los hombros cansados 
por un peso que jamás desiste.
La tristeza no tiene fin y 
mañana por la mañana el espejo 
no podrá decirme de quién es la cara 
que ocupa mi rostro.