viernes, 22 de marzo de 2013
martes, 12 de marzo de 2013
El hueso del dolor
Febrero 21
Llueven universos dentro de mi universo.
Llueven los versos que he dejado sobre mi almohada.
Gritan las voces de los silencios que he regado sobre
los ojos.
Los huesos arden, la oscuridad se torna azul como si
estuviese naciendo del mar, acaricia mis pies.
Blanca es la sal en la orillas de mi mente, de allí
proviene el ardor de dolor.
Entre la espuma mis manos se desatan. Mi pulso
dicta lo que el corazón no puede decir.
Los árboles (no) me miran desde afuera.
Les sonrío, cansada. Mientras su mirada
se bifurca dentro del viento que los obliga a bailar.
Me ahogo en ellos. Me hago en mi.
Marzo 12
En el hueso del dolor.
¿En qué momento
me gaste a tal punto
que me convertí
en una sombra?
[A veces las cosas se vencen
y los castillos se derrumban]
¿Cuando fue qué la soledad
conoció todos mis rostros?
[Acumulación.
De algo, de alguien]
Tengo memoria
(de tus manos).
Y de nada más.
martes, 5 de marzo de 2013
MARZO con M
de «morir es un arte»
[Decimos con Agustina].
merendate mis ganas de llorar".
Nosotras tenemos
una lluvia
larguísima adentro.
Una especie de veneno
que se sale de los huesos.
Huele a muerte, se llama miedo.
Un sabor amargo,
de dolor. Qué baila, y se
queda quieto en todas
las extremidades del cuerpo.
Brutal, pero brillante.
Nosotras tenemos
la boca con forma de silencio
la voz; que sólo sale de
nuestras manos.
La locura, estallando
dentro de cada vena.
Sangre roja, vena azul.
El amor. En el centro
como una bala, clavada
en el medio del pecho.
Alguien
mató algo.
Somos una obra de
arte para ver, y
acariciar.
Adoptamos la catástrofe
como estado anímico.
Llorar es un arte,
como cualquier otra cosa
Y nosotras lo hacemos
excepcionalmente bien.
Tan bien, que parece
un infierno.
Lo hacemos para sentirnos
hasta las heces.
Lo ejecutamos para
sentirlo real.
Supongo que cabría
hablar de una vocación.
viernes, 1 de marzo de 2013
Contra/Para
Me abriste todas
las heridas, para sanarlas
con besos.
Girando dentro de mis venas
Apretando el dolor de mi cuerpo.
Azúcar nocturno, aguja e hilo de
caricias. Las lágrimas derramadas
por el gusano de mi angustia,
Tu lengua inquieta recorriendo
mi vértigo, mi ausencia. Empujándome
contra el abismo de tu cuerpo.
[Somos]Una herida abierta,
de nuestro árbol interior, y la sangre
no tiene frenos; ahora
somos un río.Un barco que navega
de noche, jugando con las sombras
ocultas detrás de lo inhabitable.
Suspendidas por los miedos pálidos
y la delicadeza de tus pestañas,
la luna negra en tus ojos.
La tristeza rota en los míos, el filo
de mis huesos, cubiertos, por tus manos.
Por tu voz. El brillo de la mía.
[Somos] Una montaña rusa
de sentimientos.
Me abriste todas las heridas,
para sanarte. Para salvarme.
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