miércoles, 20 de agosto de 2014

27


Ustedes estaban todas en la mesa.
Era la hora de almorzar.
La casa, la habitación, el pasillo.

Corriendo, buscando a madre.

También estaban algunos de ellos.
El baño, el patio, la otra habitación

Corriendo, buscando a madre.

El agua en los ojos de ellas.
Lucían tristes, pero al mismo tiempo
alegres como sus vestidos.

Pronto el pasillo se había convertido
en un laberinto de viaje.
Comenzaba en la casa que vivimos algunos,
y terminaba en la casa que vivimos todos.

Yo, corriendo, sin parar.
Con el agua de mis ojos en el cuello.

De una casa a la otra buscando a madre.

¡Y al fin!
Abrí la puerta de color amarillo pastel.
Mi felicidad fue absoluta y tan grande: Madre.
Mis ojos lloraban felicidad y no desesperación.

Pero era la hora del almuerzo y nos trasladamos
a la casa donde vivimos algunos.
El silencio dibujaba los rostros de todos los
que estábamos al rededor de la mesa.
Yo sentía mi piel incómoda por las lágrimas que se habían secado.

Vos. Joven y blanca, me miraste con tus ojos oscuros.
Y vos, me dijiste, que era mejor que me fuera de nuestra casa.
Había sido tu idea, y al parecer todos estaban de acuerdo.


Mis lágrimas recorrían un camino que ya se había delineado.
Las paredes comenzaban agrietarse, mi corazón latía como una
bomba a punto de estallar.

Y yo, buscaba a madre.
Buscaba a padre.
Las paredes, la mesa, ustedes. Ellos.
Yo, disolviéndome.

Con un movimiento involuntario, desperté.


[Tuve un sueño errático.
Mi angustia dentro de una taza.
Negra y liquida como el café de esta mañana]

miércoles, 6 de agosto de 2014

Dos caras



Me volví
Exacta y sin 
dimensiones.
Lo elástico del esmalte
sobre una pintura.
Alguien está llorando 
mis lágrimas.
Profundo.
Mi piel 
me pertenece
Ya no tiemblo. 
Ascendí como un sol, 
bañandome en fuego.
En sueños retorno teatralmente
a mis templos de dolor.
Habitación por habitación
corriendo. Con la
cadena en mis zapatos.
Mirando a los ojos
a todas mis versiones.
Alguien se está doliendo
en mi cuerpo.
Oscuro.
No siento el tirón
de las sombras.
Estoy danzando, sola.
Limpia.
Me volví,
un caleidoscopio 
que tiene color.


 


jueves, 12 de junio de 2014

El pozo

XII 

¿Qué 
pensas antes
de dormir?

Yo, pienso
 que voy caminando
descalza por un patio. 
Siento el olor húmedo 
del césped. El frío en 
los pies. 

Pero entonces:
Me caigo a un pozo. 

No temo. Porque
sabía que el pozo estaba por ahí. 
Lo estaba buscando, y voy cayendo
de espaldas a un pozo 
profundo y negro. 
Tan negro que casi 
presiento que hay luz. 
Veo las olas que me vestido
forma con el aire de ésta caída
que tiene fin. 

Tengo los ojos abiertos
y siento una paz tan grande
que podría hacerme temblar
todas las partes del cuerpo. 

Toco el fondo.

Llegué.
Estoy en esa oscuridad 
como todos los que 
están a punto de dormir. 

No siento nada más 
que paz, a cientos de
metros veo el cielo. 

Negro. Como éste pozo.

Ahora; sólo existe 
mi existencia y el cielo.

Mis párpados comienzan a bajar
tan, pero tan,  lento que se
asoman todos los colores.

Cierro los ojos y es sueño.

Es negro. 

sábado, 26 de abril de 2014

Buscame


Los árboles caídos no brillan dentro mío. 
No encuentro la parte del cuerpo que no es mio. 
La taza está vacía y sí, suenan los brillos dentro de la cuchara.
Mis ojos mirandome, estoy llenando los vacíos con tu mirada. 
Quiero girar, y girar, hasta que los árboles se transformen
en una sola línea recta.  Adentro de la línea estoy danzando y yo
no sé que colores son éstos que me persiguen. 
Los pensamientos se dieron a la fuga, algo se quiebra lento. Tan
lento que ruge, cruje,  y estalla. ¿Y tus ojos? ¿Y mis ojos? 
El agua que une mis huesos abraza mi dolor, baja por todo mi cuerpo 
como una corriente fría. No hay nada que separar, la voz se desata y el
cuerpo escupe dolor sin color. 
Los árboles siguen cayendo y yo estoy en las raíces pálidas del amor.
Descoloridas, más y más.


[Las nubes bajan a 
saludarme, me estremezco.
Quieren llevarme 
allá]