Casi era un día perfecto, de casas muy viejas con tejados sucios.
Casi era un día perfecto con los párpado llenos de nubes, y las pupilas cargadas de agua.
Casi era un día perfecto de zapatos bajos, pantalones rotos.
La acera húmeda, llena de pasos inseguros. Perpetuo aroma a café en todos los rincones de la ciudad.
Casi era un día perfecto de rostros desconocidos, y autos con luces encendidas en pleno día.
Casi era un día perfecto para hacer el amor. Desarmarse a besos, penetrarse de abrazos y suicidarse de placer.
Era casi un día perfecto.
Fantástico.
Poético.
¡Exquisito!
casi tanto como un cadáver.