martes, 26 de noviembre de 2013

Clemencia

¿A qué punto llegaste?


Cuando te caes de rodillas en el baño.
Y las lágrimas te ensucian, la 
cara, la ropa, las manos.
Las piernas. 
Escuchas esa voz.
Esa voz que es tuya.
Esas manos que se juntan 
formando un sólo puño. 
Grande y cerrado
 tan duro como 
una roca. 
Esa voz pidiéndole a un Dios.
Esas venas que se quiebran 
porque no encuentran la sangre.
Esas rodillas que no pueden
adormecer los golpes anteriores.
Esa voz 
que grita y llora
Que aulla, pidiéndole a alguien
que no existe, que no
la dejen sola. 




4 comentarios:

Camila dijo...

Me encantoo lo que escribiste, super triste :S pero a veces pasa y cuando mas lo necesitamos nadie parece escucharnos
Te sigoo! nos estamos comentando :)

Adsyn Nava dijo...

En realidad no se que decir a eso, todos en un momento de nuestras vidas llegamos a ese punto, no pudiste describirlo mejor.
Pero creo que siempre hay alguien...

Me gusta como te expresas, te sigo



Agnes dijo...

Así me siento yo, y peor, cuando me tiró de rodillas en el baño para deshacerme de lo que, a veces, me pesa.

Carolinna Cabezas dijo...

"pidiendole a alguien, que no existe, que no la dejen sola"
se me puso la piel de gallina, me trajo tantos recuerdos tu entrada...
Fuerzas!


Año nuevo, blog nuevo. http://missinvisible182.blogspot.com.ar/