miércoles, 6 de julio de 2011

Frío

Los hombres fríos destruyen a las mujeres. Las cortejan con algo afable que sacan para mostrarlo, algo anexo a sus almas como un invernadero falso. Te llevan hacia él y crees que ves la vida y la vitalidad y el sol y el verdor y después, cuando los amas, te llevan a su verdadera alma, un salón lleno de corrientes de aire, arqueado y abovedado, un lugar que se burla de tí con sus ecos... Oyes como todo lo que has sacrificado, todo lo que diste aterriza con un ruido sordo y fuerte. Cierra el invernadero con llave y pronto tú eres tan chiquita como una figura desdibujada en un plano de arquitecto, un borrón sin cara, una mancha de miembros como palitos, abandonada en un voluminoso desierto de piedra.Ten cuidado con un hombre que dice que te quiere, pero es incapaz de una confesión apasionada, de derretirse en un sollozo. Eso es lo que anda mal con la gente fría, no tienen hielo en el alma, sino que insisten en que cada una de sus palabras, cada uno de sus actos, sean un espejo de ese hielo. Nunca aprenden la belleza o el valor del gesto. La necesidad emocional. Para ellos, todo es sinceridad, sinceridad antes que belleza, verdad antes que arte.
El amor es arte, no verdad.
Lorrie Moore.

martes, 5 de julio de 2011

¿Quién mató algo?

No quiero ser repetitiva, pero lo soy:
Yo no extraño a quién mató todo lo que hubo en mí.
Extraño no tener quién me abrace en las noches vacías.


Nota del día de ayer: Caminar al lado (tuyo), el tiempo pasó rápido. Tus ojos brillarón como tus zapatos.
Nota del día de hoy: Lo cierto es que me estoy tratando con un terror absoluto.

La hora del té


Que se detengan todos los autos.
Que se paralicen todos los miedos.
Que dejen de sangrar todas las heridas.
Que no se disparen los recuerdos.
Que la agonía ,de los días fríos, no se escape.
Que la muerte no deje de resultar romántica.
Que la asfixia no tenga aire.
Paren todos los relojes, detengan el tiempo.
Es la hora del té. 
Pondré todas éstas cosas detenidas en una taza caliente.
Siéntese a mi mesa, es hora del té. Vamos a probar mis lágrimas.
Son las cinco, es la hora del té.

domingo, 3 de julio de 2011

Lluvia ácida

 Les recomiendo leer ésta entrada con los ojos cerrados.  


Como no encuentro la imagen justa para decir lo que estoy pensando. Voy a tratar de describirlo. Espero que puedan imaginarselo.

La imagen sería así: Muchas nubes, cargadas de un intenso gris, con una lluvia de corazoncitos (pequeños)
Pueden ser de color rojo. O no. A la derecha de la imagen, se encuentra una  niña. (Pero dibujaba con palitos). En el final  dice "Necesito un paraguas". 
Me siento como si estuviera bajo un tormenta, pero estoy inmovil, contemplando como todo se derrite.