martes, 28 de diciembre de 2010

Espejo




Soy de plata y exacto. Sin prejuicios.
Y cuanto veo trago sin tardanza
tal y como es, intacto de amor u odio.
No soy cruel, solamente veraz:
ojo cuadrangular de un diosecillo.
En la pared opuesta paso el tiempo
meditando: rosa, moteada. Tanto ha que la miro
que es parte de mi corazón. Pero se mueve.
Rostros y oscuridad nos separan

sin cesar. Ahora soy un lago. Ciérnese
sobre mí una mujer, busca mi alcance.
Vuélvese a esos falaces, las luciérnagas
de la luna. Su espalda veo, fielmente
la reflejo. Ella me paga con lágrimas
y ademanes. Le importa. Ella va y viene.
Su rostro con la noche sustituye
las mañanas. Me ahogó niña y vieja

Sylvia Plath

6 comentarios:

Ela dijo...

u.u

Madame JuJu dijo...

hermoso, sin contemplar la poca autoestima qe da a la persona del poema! pero hermoso

María del Rosario dijo...

me encantó el poema.

fragil princesita dijo...

hermoso lo k escribe..XD

El Poeta Maldito dijo...

La poesía de Sylvia Plath es una de las mas demoledoras que leí en mi vida, junto con Ann Sexton, también podría ser. Y sus cercanas en nuestra tierra como Alejadra Pizarnik y Susana Thénon. Es una caricia de un tigre leer palabras como despliegan estas mujeres.

Cindell dijo...

Adoro a Sylvia Plath. Leí su libro "la campana de cristal", pero en la poesía gana con mucho. Me encantaría poder leerla en su idioma... Traducir poesía, por muy exacto que se haga, es matar un poco, aunque siempre le estaré agradecida a los que lo hacen.